Filobobos, La zona arqueológica de Filobobos es casa de la espectacular cascada de El Encanto, Catedral de la Naturaleza y de la zona arqueológica de "El Cuajilote". Más de 10,000 hectáreas de área natural protegida hacen de esta región un paraíso natural. El Río Filo y Bobos forman durante el verano divertidos rápidos clase II y III que nos invitan a navegar por sus aguas mientras nos maravillamos con la grandeza del lugar, sin olvidar el tradicional pueblo de Tlapacoyan que refleja la belleza y calidez de Veracruz.
En nuestros recorridos por la zona arqueológica del Filobos observamos la gran cascada de "El Encanto" de singular belleza, llamada por los nativos "La Catedral de la Naturaleza", que crea una cavidad de agua cristalina con una profundidad de 25 metros. Dentro de un cañón de 80 metros de altura, descenderemos el rió Bobos donde podrás admirar la belleza de la naturaleza, mientras desciendes al caprichoso movimiento de sus aguas.
Filobobos se encuentra a 125 Km. de Xalapa. Para llegar puede tomar la carretera que va hacia Perote y desviarse hacia el norte, rumbo a Tlapacoyan, donde se encuentra la desviación a Filobobos, rumbo a Rancho Viejo o contáctenos y nosotros lo podremos guiar para una mejor estancia en este paradisíaco lugar, así usted y su familia podrá disfrutar más tiempo con nosotros.
El Tajín, La zona arqueológica del Tajín (Lugar de truenos) Tajín es una palabra de origen totonaca y significa “trueno”; no es posible afirmar que este fuera su nombre original ni tampoco que los ancestros de quienes viven actualmente en la región hubieran sido los constructores de la antigua ciudad prehispánica. Se encuentra ubicada en Papantla, Veracruz, a 10 minutos de la ciudad de Poza Rica. Veracruz, singular por su esplendor en Mesoamérica, evidencia siglos de evolución y desarrollo. La pirámide de los Nichos en especial nos da la dimensión exacta de su sabiduría y grado de perfección en diversas ciencias.
Así, sabemos que el Totonaca (como se le conoce a la cultura que ahí florecía) fue un pueblo que se apropió de complejas experiencias en materia astronómica y metereológica por lo cual le fue familiar el movimiento solar, lunar y planetario.
Aguazul le ofrece un recorrido por este singular y majestuoso lugar tan importante por su gran religiosidad donde se manifestó en cada uno de sus actos. Computaban el tiempo en años religiosos, agrícolas y astronómicos; el siglo tenia 52 años, la práctica de la circuncisión y la deformación craneana sólo le era permitida a los estratos sociales superiores. Conocieron la rueda aunque, se afirma que no lo usaron por carecer de animales de tracción, lo cual puede ser cierto.
Sin embargo, en sus construcciones no aparece ni el arco ni la circunferencia y así encontramos el uso de la rueda en algunos juguetes de barro. Es posible que no haya sido común el uso de la rueda con utilidad práctica, porque ésta presenta la forma sagrada del ojo y la luna.
La cerámica que se ha encontrado es variada, yugos, palmas, hachas, candados y las enigmáticas y hermosas caritas sonrientes.
Unos de los elementos que se repiten con mucha frecuencia en los edificios de la zona arqueológica es sin lugar a duda la greca. Aunque este símbolo lo usaron casi todas las culturas precolombinas, su uso fue más general en el Tajín, donde lo podemos admirar tanto en las alfardas de ascensos de la pirámide de los Nichos, en el edificio de las columnas, en los edificios residenciales y monumentales tanto del Tajín Chico como del Tajín Grande.